El parque de viviendas de Valle de Hecho, compuesto por unas 939 unidades, presenta una dualidad clara. Por un lado, las construcciones tradicionales de piedra del casco antiguo suelen obtener calificaciones bajas, típicamente letras E, F o G, debido a la ausencia de puentes térmicos rotos y sistemas de calefacción antiguos. Por otro lado, las rehabilitaciones recientes y obra nueva bajo el CTE post-2007 alcanzan niveles C o D. Dada la ubicación en zona climática D1, las dos mejoras que más elevan la letra energética aquí son la instalación de calderas de biomasa (pellets) y el trasdosado interior con aislamiento de lana de roca, pudiendo reducir la factura energética anual hasta en un 40%.
El marco normativo principal es el Real Decreto 390/2021 a nivel estatal. En el ámbito autonómico, el registro está gestionado por el Departamento de Industria, Competitividad y Desarrollo Empresarial del Gobierno de Aragón. Es obligatorio que el certificado esté inscrito en el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Edificios de Aragón para que tenga validez legal. Al finalizar el trámite, el propietario recibe un documento que incluye el número de registro y la etiqueta con una escala de colores. Este registro es público y puede ser consultado por notarios y registradores durante el proceso de firma de escrituras. Fuentes oficiales como el IDAE recomiendan conservar este documento durante sus 10 años de vigencia.
La Ley 8/2013 establece un régimen sancionador estricto para proteger al consumidor. No disponer del certificado energético vigente en Valle de Hecho puede acarrear multas que van desde los 300€ por infracciones leves (como no exhibir la etiqueta en anuncios de Idealista) hasta los 6.000€ por infracciones muy graves (como falsear el resultado). En una zona con alta demanda de alquiler turístico como el Pirineo, las inspecciones son más frecuentes. Además de la sanción económica, la ausencia del CEE permite al comprador o inquilino rescindir el contrato o exigir una indemnización por daños y perjuicios, ya que se considera un vicio oculto sobre el coste de mantenimiento de la vivienda.