Fuengirola presenta un parque inmobiliario diverso con 50.459 unidades registradas, donde predominan los bloques de viviendas en altura destinados a segunda residencia y turismo. Gran parte del centro y la zona de Los Boliches fue construida entre los años 1970 y 1990, antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación de 2006. Por ello, la calificación energética más frecuente en Fuengirola se sitúa entre las letras E y G. Los inmuebles en primera línea de playa suelen sufrir de falta de aislamiento térmico, lo que penaliza la nota. Para mejorar la calificación hacia una D o C, las medidas más efectivas en esta zona climática D3 son la sustitución de ventanas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos, así como la instalación de sistemas de climatización con tecnología Inverter de alta eficiencia. Las viviendas de obra nueva en zonas como Torreblanca o el Higuerón suelen alcanzar ya calificaciones B o incluso A gracias a la aerotermia y aislamientos reforzados.
En Andalucía, la gestión de la eficiencia energética depende de la Consejería de Industria, Energía y Minas. El registro oficial se realiza a través de la plataforma RESEA (Registro de Certificados Energéticos de Andalucía). Es obligatorio que el certificado esté registrado para que sea válido frente a terceros, ya sea para publicar el anuncio en portales inmobiliarios o para la firma de escrituras. El Real Decreto 390/2021 endureció las exigencias, obligando a certificar también locales comerciales y edificios de uso público de más de 500 m². Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica establecen que el certificado tiene una validez de 10 años, salvo que la calificación sea G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Al finalizar el proceso en Fuengirola, el propietario recibe la Etiqueta Energética Andaluza, que incluye el código de registro necesario para cualquier trámite legal.
No disponer del certificado energético en Fuengirola cuando existe obligación legal se considera una infracción según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las sanciones se dividen en tres niveles: las leves (300€ a 600€) por anunciar el inmueble sin mencionar la calificación; las graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o inquilino; y las muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado del documento. En una ciudad con un mercado de alquiler vacacional y residencial tan dinámico como Fuengirola, la inspección de consumo es cada vez más frecuente. Además, la ausencia del certificado puede permitir al comprador o inquilino rescindir el contrato o reclamar daños y perjuicios por no haber sido informado correctamente sobre la eficiencia energética del inmueble.
Además del certificado energético, los edificios en Fuengirola con más de 50 años de antigüedad están obligados a pasar la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o el Informe de Evaluación del Edificio (IEE). Estos trámites suelen contratarse conjuntamente para ahorrar costes, ya que el técnico puede realizar ambas tomas de datos en una única visita. Si tu vivienda es unifamiliar y vas a realizar reformas para mejorar la eficiencia, el certificado energético previo y posterior es un requisito indispensable para acceder a las subvenciones de los Fondos Next Generation gestionadas por la Junta de Andalucía, que pueden cubrir hasta el 80% de la inversión en aislamiento o placas solares.