De acuerdo con el Real Decreto 390/2021, solo los técnicos competentes pueden emitir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales e ingenieros técnicos, todos ellos debidamente colegiados. En Burela, contamos con una red de profesionales locales que conocen perfectamente la normativa autonómica y las particularidades del parque edificatorio lucense. La inspección al inmueble es obligatoria; el técnico debe desplazarse físicamente para tomar medidas de las estancias, revisar la carpintería exterior (ventanas), el tipo de vidrio y analizar los sistemas de generación de agua caliente y calefacción (calderas, termos o bombas de calor). Elegir un técnico con experiencia en la provincia de Lugo asegura que la calificación obtenida sea fiel a la realidad de la vivienda.
Burela presenta un perfil urbanístico singular, con un crecimiento acelerado desde su segregación en 1994, lo que ha generado un parque de viviendas denso y mayoritariamente vertical. Las construcciones erigidas entre 1970 y 2000 suelen obtener una calificación energética E o F, debido principalmente a la falta de aislamiento en fachadas y al uso de carpinterías de aluminio sencillo. En la zona portuaria y las calles principales como la Rúa Arcadio Pardiñas, predominan edificios de pisos donde la renovación de ventanas por sistemas de rotura de puente térmico y doble acristalamiento puede subir la nota hasta una D. En viviendas de obra nueva o rehabilitaciones integrales post-2007, es posible alcanzar niveles B o incluso A si se han instalado sistemas de aerotermia o calderas de condensación de alta eficiencia, esenciales para combatir la humedad de la zona climática C1.
En la comunidad autónoma de Galicia, la gestión de la eficiencia energética recae sobre el INEGA (Instituto Enerxético de Galicia). Toda certificación realizada en Burela debe cumplir con los estándares del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El registro es un paso indispensable, ya que sin el número de registro autonómico, el certificado carece de validez legal para ser incluido en contratos de compraventa o arrendamiento. La tasa base en Galicia para viviendas unifamiliares o pisos es de 5,00 euros, a lo que se suma una cuantía variable de 0,08 euros por metro cuadrado de superficie. Este trámite garantiza que la etiqueta energética entregada al propietario es la oficial y que los datos han sido volcados correctamente en el censo de edificios de la Xunta.
No disponer del certificado energético en Burela al anunciar una vivienda puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones leves, como publicitar un piso en portales inmobiliarios sin mencionar la calificación, conllevan multas de 300 a 600 euros. Las graves, como no entregar el certificado al comprador o arrendatario, pueden ascender hasta los 1.000 euros, mientras que el falseamiento de datos se considera una infracción muy grave con multas de hasta 6.000 euros. Dado que Burela es un núcleo con alta rotación de alquileres por su actividad pesquera y hospitalaria, la vigilancia administrativa sobre los anuncios es constante, haciendo que la inversión en el certificado sea mínima comparada con el riesgo de sanción.