De acuerdo con el marco legal vigente, solo los técnicos competentes que posean la titulación académica y profesional habilitante pueden emitir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos debidamente colegiados. En Villangómez, nuestros técnicos no solo verifican la envolvente térmica y las instalaciones, sino que también firman el certificado asumiendo la responsabilidad civil de la medición.
Es obligatorio que el técnico realice una inspección al inmueble presencial para tomar datos de muros, ventanas, calderas y orientación. La normativa prohíbe taxativamente la emisión de certificados sin visita previa. Contratar a un profesional cualificado en la provincia de Burgos asegura que las recomendaciones de mejora sean realistas y adaptadas al clima de la zona.
Villangómez posee un parque inmobiliario compuesto por unas 219 unidades, donde predominan las viviendas unifamiliares de arquitectura tradicional y algunas construcciones más recientes. Debido a su antigüedad media, una gran parte de los inmuebles construidos antes de la normativa de 1979 suelen obtener calificaciones energéticas entre la E y la G. Esto se debe principalmente a la falta de aislamiento en fachadas de piedra o ladrillo y a sistemas de calefacción por combustible sólido o gasoil antiguos.
Para las viviendas rehabilitadas o de construcción posterior a 2007, es habitual encontrar letras C o D. En la zona climática D1, las mejoras más efectivas para subir de letra incluyen el trasdosado de muros exteriores, el cambio de ventanas por modelos con rotura de puente térmico y la instalación de sistemas de aerotermia o biomasa, que aprovechan mejor los recursos en el entorno rural burgalés.
La normativa que rige este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, el cual amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos. En el ámbito autonómico, la gestión recae sobre el Ente Regional de la Energía (EREN) de Castilla y León, que supervisa el registro informático conocido como CEREN. Este organismo es el encargado de validar los certificados y expedir la etiqueta energética oficial que el propietario debe mostrar en cualquier anuncio publicitario.
El registro no es solo un trámite burocrático; es una base de datos pública que permite al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico analizar la eficiencia del parque edificado. Una vez registrado, el certificado tiene una validez máxima de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la última actualización legislativa.
No disponer del certificado energético en Villangómez para una transacción inmobiliaria puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se clasifican en:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler de una vivienda sin mencionar su calificación energética.
- Graves (601€ a 1.000€): Por no entregar el certificado al comprador o arrendatario en el momento de la firma.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como certificador sin ser técnico competente.
Además de la multa, el contrato de compraventa o alquiler podría ser impugnado por el nuevo ocupante por falta de información veraz sobre los costes energéticos del inmueble.
Al realizar la inspección para el certificado energético, los propietarios en Villangómez a menudo solicitan la revisión de la Inspección Técnica de Edificios (ITE) si el inmueble supera los 30 o 40 años de antigüedad, según la ordenanza municipal o provincial vigente. Aunque la cédula de habitabilidad no es exigible en Castilla y León como en otras comunidades, el CEE es el documento base necesario para solicitar subvenciones de rehabilitación energética de los Fondos Next Generation, los cuales pueden cubrir hasta el 80% de la inversión en mejora de fachadas y cubiertas.