El parque de viviendas de Vilalba, compuesto por unas 8.963 unidades, presenta una dualidad clara. Por un lado, el centro urbano cuenta con edificios construidos mayoritariamente entre 1970 y 1995, donde la calificación más frecuente suele ser la E o F debido a la falta de aislamiento térmico en cámaras de aire. Por otro lado, abundan las viviendas unifamiliares en las 30 parroquias del municipio, muchas de ellas con muros de piedra tradicionales que, aunque ofrecen inercia térmica, suelen penalizar en el certificado por las infiltraciones de aire en carpinterías antiguas. Para mejorar la letra en Vilalba, que se encuentra en la zona climática C1, las acciones más efectivas suelen ser el cambio de ventanas por modelos con rotura de puente térmico y la sustitución de calderas de gasoil antiguas por sistemas de aerotermia o biomasa, muy populares en el interior de Lugo. En edificios recientes (post-2007), es habitual encontrar calificaciones D o incluso C.
En Galicia, la gestión de los certificados de eficiencia energética está centralizada a través del INEGA (Instituto Enerxético de Galicia). El registro es obligatoriamente telemático y requiere el pago de una tasa administrativa que, para viviendas individuales, se sitúa en torno a los 5 euros. El marco legal estatal lo dicta el Real Decreto 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a inmuebles de más de 500 m² de uso público y a aquellos que se sometan a reformas o ampliaciones. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que las comunidades autónomas mantengan un registro actualizado y accesible. Una vez registrado en el portal de la Xunta, el propietario recibe la etiqueta energética oficial, que tiene una validez de 10 años, salvo que la calificación sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la normativa más reciente.
No disponer del certificado energético en Vilalba para alquilar o vender una propiedad conlleva riesgos legales y financieros importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en tres niveles: leves (300€ a 600€) por anunciar un piso sin mencionar su calificación; graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o arrendatario; y muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado del documento. En una localidad como Vilalba, con un mercado de alquiler activo para trabajadores del sector servicios e industria, los inspectores de consumo y los propios portales inmobiliarios como Idealista o Fotocasa verifican la existencia del código de registro, bloqueando anuncios que no cumplan con este requisito legal.
Además del certificado energético, los propietarios en Vilalba pueden necesitar otros documentos técnicos. En Galicia no es exigible la cédula de habitabilidad como tal (se sustituye por la licencia de primera ocupación o comunicación previa), pero sí es relevante la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o el Informe de Evaluación de Edificios (IEE) para inmuebles con más de 50 años de antigüedad. Estos trámites permiten asegurar la conservación del edificio y pueden realizarse conjuntamente con el CEE para optimizar costes de desplazamiento del técnico por la provincia de Lugo. Solicita información combinada aquí.