El parque de viviendas de Tébar, compuesto por unas 232 unidades, presenta características propias de los núcleos rurales de Cuenca. Gran parte de las construcciones son casas de pueblo tradicionales o viviendas unifamiliares construidas antes de la llegada del Código Técnico de la Edificación en 2006. Por ello, la calificación más frecuente suele situarse en las letras E, F o G.
Dada la zona climática D3, los inmuebles sufren por la falta de aislamiento térmico en muros de piedra o ladrillo antiguo. Para mejorar la letra y subir a una D o C, las recomendaciones más efectivas en Tébar suelen ser: el trasdosado de fachadas con aislante mineral, la sustitución de ventanas de vidrio sencillo por climalit con rotura de puente térmico y la actualización de calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy eficientes en entornos rurales.
El marco legal que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos. En nuestra comunidad, el órgano responsable es el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Castilla-La Mancha, dependiente de la Consejería de Desarrollo Sostenible. Una vez el técnico firma el certificado digitalmente, se presenta de forma telemática en este registro para obtener el código de inscripción y la etiqueta oficial. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que estos registros cumplan con los estándares europeos de descarbonización. Es fundamental que el propietario reciba no solo el informe técnico, sino también el justificante de registro y la etiqueta, que es lo que realmente se exige en portales inmobiliarios y contratos de arrendamiento.
La Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas establece sanciones severas por el incumplimiento de esta normativa. En Tébar, no disponer del certificado energético vigente puede acarrear multas que van desde los 300€ hasta los 6.000€. Las infracciones leves incluyen anunciar el inmueble sin mencionar la calificación energética en portales como Idealista o Fotocasa. Las graves o muy graves implican vender o alquilar sin entregar el documento original al nuevo ocupante o falsear los datos del informe. Además de la multa económica, la ausencia del CEE puede paralizar una venta en notaría o ser motivo de rescisión de contrato por parte del inquilino, quien podría reclamar daños y perjuicios por el desconocimiento del gasto energético real de la vivienda.