Pozo-Lorente cuenta con un parque de aproximadamente 369 viviendas, compuesto en su mayoría por inmuebles de tipología rural y viviendas unifamiliares. Debido a la antigüedad de gran parte de las construcciones (muchas anteriores a la normativa térmica de 1979), es habitual obtener calificaciones energéticas situadas entre las letras E y G. Al estar en la zona climática D3, las viviendas sufren pérdidas térmicas importantes si no cuentan con aislamiento en cámaras de aire. Para mejorar la nota y subir a una letra D o C, las recomendaciones más efectivas suelen ser el trasdosado de muros, la sustitución de ventanas antiguas por cristales bajo emisivos y la instalación de sistemas de biomasa o aerotermia, muy eficientes en entornos rurales.
El marco legal que regula este trámite es el RD 390/2021 a nivel nacional, complementado por las directrices de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El registro se realiza telemáticamente en el Registro de Certificados de Eficiencia Energética dependiente de la Consejería de Desarrollo Sostenible. Una vez registrado, el propietario recibe la etiqueta energética oficial, que debe incluirse en cualquier anuncio publicitario en portales inmobiliarios. La validez general del certificado es de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una 'G', en cuyo caso la normativa reduce su vigencia a 5 años, obligando a una renovación más frecuente para incentivar la mejora de los edificios menos eficientes.
Vender o alquilar una vivienda en Pozo-Lorente sin disponer del certificado energético vigente puede acarrear multas graves según la Ley 8/2013. Las sanciones se dividen en tres niveles: leves (300€ a 600€) por no exhibir la etiqueta en anuncios; graves (601€ a 1.000€) por vender sin entregar el certificado al comprador; y muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear datos. Además de la sanción económica, el contrato de compraventa o alquiler podría ser impugnado por el adquirente. En una localidad con alta rotación de alquiler residencial o casas rurales, el control administrativo es cada vez más estricto, especialmente a través de la vigilancia en plataformas como Idealista o Fotocasa.