El parque inmobiliario de Melón, compuesto por unas 1285 unidades, se caracteriza por una fuerte presencia de viviendas unifamiliares, muchas de ellas con muros de piedra tradicionales. Debido a su ubicación en la zona climática C1 (inviernos fríos y veranos templados), la mayoría de las construcciones anteriores al año 2007 suelen obtener calificaciones situadas entre las letras E y G. Esto se debe principalmente a la falta de aislamiento térmico en fachadas y a ventanas que no cumplen con los estándares actuales de estanqueidad. En inmuebles de reciente construcción o que han sufrido rehabilitaciones energéticas, es posible alcanzar letras C o D. Para mejorar la nota en Melón, las intervenciones más efectivas suelen ser el trasdosado de muros interiores y la sustitución de calderas antiguas por sistemas de aerotermia o biomasa, muy comunes en el entorno rural gallego.
La normativa que rige la certificación energética en Melón emana del Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, y de las directrices de la Xunta de Galicia a nivel autonómico. El organismo encargado de gestionar el registro es el Inega (Instituto Enerxético de Galicia). Es obligatorio registrar el certificado para que este tenga validez legal ante notarios y portales inmobiliarios. La tasa administrativa actual es de 5 euros por vivienda, y el proceso se realiza de forma centralizada. Una vez registrado, se obtiene la etiqueta energética oficial, que muestra tanto el consumo de energía primaria no renovable como las emisiones de CO2. Este documento tiene una validez máxima de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la última actualización normativa del Ministerio para la Transición Ecológica.
No disponer del certificado energético en Melón al anunciar una vivienda en venta o alquiler puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones se clasifican en tres niveles: las leves (de 300 a 600€), como anunciar el inmueble sin mencionar la calificación; las graves (de 601 a 1.000€), por no entregar el certificado al comprador o arrendatario; y las muy graves (de 1.001 a 6.000€), por falsear el resultado del certificado. Además de la multa, la ausencia de este documento puede paralizar la firma de una escritura ante notario en Melón o invalidar un contrato de arrendamiento. En una localidad con alta demanda de turismo rural y alquiler residencial, el control por parte de las autoridades y de los propios portales inmobiliarios es cada vez más estricto.