La Solana presenta un parque inmobiliario diverso, con un total de 7.704 inmuebles que combinan el tipismo del casco histórico con nuevas promociones unifamiliares. Gran parte de las viviendas construidas entre 1960 y 1980 carecen de aislamientos térmicos modernos, lo que suele resultar en calificaciones energéticas situadas entre la letra E y la G. Estas viviendas suelen presentar pérdidas de calor significativas a través de cubiertas y muros de carga tradicionales. Por el contrario, los edificios residenciales erigidos tras la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación en 2007 suelen alcanzar letras D o C. Para mejorar la nota en La Solana, las intervenciones más eficaces suelen ser el soplado de aislamiento en cámaras de aire y la sustitución de ventanas antiguas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos, algo vital dada la zona climática D3 donde se ubica el municipio.
El marco normativo que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, el cual amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos, como alquileres vacacionales o edificios públicos. En el ámbito regional, el registro se realiza ante la Dirección General de Transición Energética de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es este organismo el encargado de validar la documentación y emitir la etiqueta energética oficial, que tiene una validez máxima de 10 años (excepto si la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años). El proceso es telemático, pero requiere de firma electrónica profesional. Una vez finalizado, el propietario recibe un justificante de registro y la etiqueta, documentos que el notario exigirá de forma obligatoria en cualquier operación de compraventa en La Solana.
No disponer del certificado energético para anunciar un piso en La Solana puede acarrear sanciones económicas considerables según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se tipifican en tres niveles: las leves, con multas de 300 a 600 euros (por ejemplo, anunciar sin mencionar la calificación); las graves, de 601 a 1.000 euros (vender o alquilar sin entregar el certificado); y las muy graves, que pueden alcanzar los 6.000 euros en casos de falsedad documental. Además del riesgo económico, la ausencia del CEE puede paralizar una venta en notaría o permitir que un inquilino rescinda el contrato de alquiler alegando falta de información sobre los consumos del inmueble. En una localidad con fuerte mercado de alquiler residencial como La Solana, cumplir con esta obligación es la mejor inversión para evitar conflictos jurídicos.
Además del certificado energético, los edificios en La Solana con más de 50 años de antigüedad pueden estar sujetos a la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o al Informe de Evaluación de Edificios (IEE). Estos trámites son complementarios y, en muchos casos, el técnico que realiza la certificación energética puede realizar una inspección conjunta para ahorrar costes al propietario. Si su vivienda es de Protección Oficial (VPO), recuerde que también puede necesitar autorizaciones adicionales de la delegación provincial de vivienda en Ciudad Real antes de proceder con el alquiler o la venta.