La normativa vigente establece que solo técnicos competentes pueden suscribir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros debidamente colegiados. Para una vivienda en Galápagos, elegir un técnico con experiencia en la zona de Guadalajara es vital, ya que conocen las soluciones constructivas habituales del Corredor del Henares. La labor del técnico incluye la inspección al inmueble, la toma de datos de cerramientos, ventanas y sistemas de climatización, y la posterior propuesta de mejoras para reducir el consumo energético, siempre bajo el marco del RD 390/2021.
Galápagos ha experimentado un crecimiento notable, pasando de ser un núcleo rural a albergar importantes urbanizaciones de unifamiliares como Montelar. El parque de 1.345 viviendas presenta dos perfiles claros: el casco antiguo, con construcciones previas a 1980 que suelen obtener calificaciones E, F o G debido a la falta de aislamiento, y las viviendas construidas entre 1995 y 2010, que suelen situarse en la letra D o E. En esta zona climática D3, las mejoras más efectivas para subir de letra incluyen el trasdosado de fachadas con aislamiento térmico y la sustitución de calderas antiguas por sistemas de aerotermia o biomasa, especialmente eficaces en chalets independientes.
El marco legal nacional viene definido por el Real Decreto 390/2021, pero la gestión administrativa recae en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El órgano encargado es el Registro de Certificados de Eficiencia Energética, dependiente de la Dirección General de Transición Energética. Es obligatorio registrar el certificado para que este tenga validez legal y se emita la etiqueta energética correspondiente. Fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica recalcan que el certificado debe estar a disposición de los compradores o arrendatarios desde el momento en que el inmueble se pone en el mercado.
La Ley 8/2013 establece sanciones severas por el incumplimiento de la normativa de eficiencia energética. En Galápagos, las multas pueden oscilar entre los 300€ y los 6.000€ dependiendo de la gravedad de la infracción. Las infracciones leves (300€ a 600€) incluyen publicitar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética. Las graves (601€ a 1.000€) se aplican si se vende o alquila sin entregar el certificado en vigor. Dada la creciente vigilancia en portales inmobiliarios y el control notarial, carecer de este documento puede bloquear una operación de venta de forma inmediata.