Galapagar presenta un parque inmobiliario diverso, con 15.187 unidades registradas. En el casco urbano predominan edificios de viviendas construidos mayoritariamente entre 1970 y 1990, donde la calificación energética más frecuente oscila entre la E y la G debido a la falta de aislamiento en cámaras de aire y ventanas de vidrio sencillo. Por otro lado, en urbanizaciones como La Navata o Parquelagos, abundan las viviendas unifamiliares. Al estar en una zona climática D3, el consumo de calefacción en invierno es elevado. Las viviendas que han reformado sus cerramientos con rotura de puente térmico y calderas de condensación suelen alcanzar una letra D o incluso C. En el caso de la obra nueva, es habitual encontrar calificaciones A o B gracias a la incorporación de aerotermia y paneles solares.
El marco legal que regula el CEE Galapagar es el Real Decreto 390/2021, de ámbito nacional, que establece la obligatoriedad de mostrar la etiqueta en cualquier anuncio publicitario. En el ámbito autonómico, la Comunidad de Madrid gestiona el registro a través de su portal oficial de energía. Es obligatorio que el certificado esté debidamente registrado para que el código asignado aparezca en la etiqueta energética oficial. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, junto al IDAE, supervisan el cumplimiento de estos estándares para reducir las emisiones de CO2 del parque edificado. La validez general del documento es de 10 años, periodo tras el cual debe renovarse para reflejar las posibles mejoras realizadas en la vivienda.
Incumplir la obligación de disponer del certificado energético puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se tipifican en:
- Leves (300€ a 600€): Publicar la venta o alquiler de un piso en Galapagar sin mencionar la calificación energética.
- Graves (601€ a 1.000€): Vender o alquilar un inmueble sin entregar el certificado en vigor al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin cumplir los requisitos legales.
Dada la alta actividad de alquiler residencial en la zona, las inspecciones de consumo son frecuentes, por lo que recomendamos regularizar su situación antes de anunciar su propiedad.
Además del certificado energético, los propietarios de inmuebles en Galapagar con más de 30 años de antigüedad deben estar atentos a la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o al Informe de Evaluación de Edificios (IEE). Estos trámites son complementarios y, en muchas ocasiones, pueden realizarse de forma conjunta con la certificación energética para ahorrar costes de desplazamiento del técnico. Aunque la Comunidad de Madrid no exige cédula de habitabilidad para viviendas antiguas (se sustituye por la licencia de primera ocupación), el CEE es el documento que realmente define la calidad técnica y el potencial de ahorro de su vivienda en el mercado actual.