De acuerdo con la normativa vigente, solo los técnicos competentes con titulación habilitante pueden emitir un certificado energético en Fuentecén. Estos profesionales suelen ser arquitectos, aparejadores, ingenieros industriales o ingenieros técnicos. Es fundamental que el técnico esté colegiado y cuente con un seguro de responsabilidad civil vigente. La labor del técnico no se limita a firmar un documento; debe realizar una inspección al inmueble presencial para tomar medidas, comprobar el estado de los cerramientos, analizar la orientación de la vivienda y verificar los sistemas de climatización y agua caliente sanitaria. En nuestra plataforma trabajamos exclusivamente con técnicos expertos en la zona de Burgos que conocen perfectamente las particularidades constructivas de la Ribera del Duero.
El parque inmobiliario de Fuentecén, compuesto por 377 unidades, refleja la tipología clásica de los núcleos rurales burgaleses. Predominan las viviendas unifamiliares de construcción tradicional y algunos bloques de mediana antigüedad. Debido a su ubicación en la zona climática D3, las exigencias de calefacción son elevadas. La calificación más frecuente en las viviendas construidas antes de 1980 suele estar entre la E y la G, debido principalmente a la falta de aislamiento en muros y ventanas de vidrio sencillo. Sin embargo, en rehabilitaciones recientes o viviendas post-2007, es habitual alcanzar letras D o C. Para mejorar la nota en Fuentecén, las medidas más eficaces suelen ser el soplado de aislamiento en cámaras de aire, la sustitución de calderas de gasoil por biomasa o aerotermia, y la instalación de carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos.
La normativa que regula este proceso es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, el cual amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos, como edificios públicos o alquileres vacacionales. En el ámbito autonómico, el órgano competente es el Ente Regional de la Energía (EREN), dependiente de la Junta de Castilla y León. El registro es telemático y obligatorio para que el certificado tenga validez legal. Una vez registrado, se obtiene la etiqueta energética, que tiene una validez de 10 años, salvo que la calificación sea G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Es responsabilidad del propietario mantener este documento en vigor y entregarlo al comprador o mostrarlo al arrendatario antes de la firma de cualquier contrato, cumpliendo así con las directrices del IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica.
No disponer del certificado energético en Fuentecén al anunciar una vivienda puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las multas se dividen en tres grados: las leves (300€ a 600€) por anunciar sin mencionar la calificación; las graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado válido; y las muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado o actuar como técnico sin serlo. Además de la multa, el contrato de arrendamiento podría ser invalidado a petición del inquilino y el notario podría paralizar la venta del inmueble. En una localidad con mercado de segunda residencia y alquiler, tener la documentación en regla es vital para evitar reclamaciones futuras por falta de información sobre el gasto energético de la vivienda.