La normativa vigente establece que el certificado debe ser suscrito por un técnico competente, que debe poseer la titulación de arquitecto, arquitecto técnico, ingeniero o ingeniero técnico. Todos nuestros colaboradores que operan en la provincia de Lugo son profesionales colegiados y cuentan con el seguro de responsabilidad civil obligatorio para ejercer la actividad. La elección de un técnico local que conozca la arquitectura típica de Begonte, caracterizada por muros de mampostería en zonas rurales y construcciones de ladrillo en el núcleo urbano, garantiza que las propuestas de mejora energética sean realistas y rentables. La inspección al inmueble es el momento clave donde el experto verifica la orientación, los puentes térmicos y el rendimiento de calderas o sistemas de biomasa, tan comunes en esta zona de Galicia.
El parque de viviendas de Begonte, compuesto por aproximadamente 2174 unidades, presenta una dicotomía clara. Por un lado, encontramos viviendas unifamiliares tradicionales construidas antes de 1980, donde la falta de aislamiento en cámaras y ventanas de vidrio sencillo suele derivar en calificaciones bajas, predominantemente letras E, F o G. Por otro lado, las edificaciones más recientes, posteriores al Código Técnico de la Edificación de 2007, suelen alcanzar letras C o D. Debido a la zona climática C1, las viviendas en Begonte requieren un consumo de energía primaria elevado para mantener el confort en invierno. Las mejoras más efectivas en la zona suelen ser la sustitución de ventanas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos, así como la transición hacia sistemas de calefacción por aerotermia o pellets, que pueden elevar la calificación hasta dos letras en la escala energética.
Toda la gestión de la eficiencia energética en la comunidad se centraliza a través del INEGA (Instituto Enerxético de Galicia), dependiente de la Xunta de Galicia. El marco legal se apoya en el Real Decreto 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a inmuebles con una superficie útil superior a 500 m² o aquellos edificios de titularidad pública. En Begonte, el registro es obligatorio y la etiqueta resultante tiene una validez de 10 años, excepto si la calificación obtenida es una G, en cuyo caso la validez máxima se reduce a 5 años. Es responsabilidad del propietario conservar el documento y entregarlo al nuevo comprador o arrendatario. Las fuentes oficiales como el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recuerdan que la etiqueta debe figurar en cualquier oferta, promoción o publicidad del inmueble.
El incumplimiento de la normativa de certificación energética está tipificado como infracción en la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. En Begonte, las sanciones pueden variar desde los 300€ hasta los 6.000€ dependiendo de la gravedad. Una infracción leve sería anunciar la venta de un piso en portales inmobiliarios sin mencionar su calificación energética. Una infracción grave implicaría vender el inmueble sin entregar el certificado al comprador. Además de la multa económica, la ausencia de este documento puede conllevar la nulidad del contrato de arrendamiento o que el comprador pueda reclamar daños y perjuicios al vendedor. Dada la creciente digitalización de los registros, las administraciones cruzan datos con portales como Idealista o Fotocasa para detectar viviendas que operan sin el certificado energético Begonte en vigor.