Según el RD 390/2021, el certificado de eficiencia energética debe ser realizado exclusivamente por un técnico competente. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos (aparejadores), ingenieros industriales o ingenieros técnicos, todos ellos debidamente colegiados. En Becerril de la Sierra, contamos con un equipo de profesionales que conocen profundamente la arquitectura local, desde las construcciones tradicionales de piedra hasta las urbanizaciones de viviendas unifamiliares más modernas. El técnico tiene la responsabilidad de realizar la inspección al inmueble de forma presencial para tomar datos de la envolvente térmica (muros, ventanas, cubiertas) y de las instalaciones de climatización y agua caliente sanitaria. Elegir un técnico cualificado en la Comunidad de Madrid asegura que el documento no sea rechazado por defectos de forma en el registro oficial.
El parque de viviendas de Becerril de la Sierra, con 4.128 unidades registradas, presenta una tipología mixta. Predominan las viviendas unifamiliares aisladas y pareadas, muchas de ellas construidas entre los años 1970 y 1990 como segunda residencia. Debido a que estas construcciones son anteriores al Código Técnico de la Edificación (CTE) de 2006, la calificación más habitual suele situarse entre las letras E y G. La ubicación en la zona climática D3 penaliza especialmente a aquellas viviendas que no han actualizado sus sistemas de calefacción o su aislamiento. Para mejorar la letra y alcanzar una C o B, las recomendaciones más efectivas en esta zona son la instalación de calderas de condensación o sistemas de aerotermia, y la mejora del aislamiento en ventanas mediante vidrios bajo emisivos con rotura de puente térmico. Las viviendas de obra nueva o rehabilitaciones integrales post-2020 suelen alcanzar calificaciones A o B gracias a la incorporación de energías renovables.
El marco normativo que regula el CEE en Becerril de la Sierra es el Real Decreto 390/2021 a nivel estatal, y la normativa específica de la Comunidad de Madrid a nivel regional. El organismo encargado de gestionar el registro es la Dirección General de Descarbonización y Transición Energética, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior. Es obligatorio que el certificado esté debidamente registrado para que tenga validez legal ante notario o en contratos de alquiler. Una vez registrado, se obtiene la etiqueta energética oficial, que tiene una validez de 10 años, excepto si la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica subrayan la importancia de este documento para fomentar el ahorro energético en el parque edificado español.
No disponer del certificado energético vigente en Becerril de la Sierra puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética o no renovar un certificado caducado.
- Graves (601€ a 1.000€): Por vender o alquilar un inmueble sin entregar el certificado al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como técnico sin serlo.
En una localidad con un mercado de alquiler vacacional y residencial activo, la vigilancia de portales inmobiliarios es constante, por lo que es vital contar con el documento antes de publicar cualquier anuncio.
Además del certificado energético, los propietarios en Becerril de la Sierra pueden requerir otros documentos técnicos. Para edificios de tipología residencial colectiva con más de 30 años de antigüedad, es obligatorio realizar la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o el Informe de Evaluación de Edificios (IEE). Aunque la cédula de habitabilidad no se exige de forma independiente en la Comunidad de Madrid (se sustituye por la licencia de primera ocupación), el certificado energético es el documento base necesario para solicitar subvenciones de mejora de eficiencia, como los fondos Next Generation, que pueden cubrir hasta el 80% de las reformas de aislamiento.