La normativa vigente establece que el certificado energético Arándiga solo puede ser emitido por técnicos competentes que posean la titulación académica habilitante. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros de diversas ramas (industriales, civiles, etc.). Todos nuestros profesionales están debidamente colegiados en sus respectivos colegios profesionales de Zaragoza y cuentan con un seguro de responsabilidad civil vigente.
La labor del técnico incluye obligatoriamente la inspección al inmueble, donde se toman medidas de los cerramientos, se analiza la carpintería exterior (ventanas y vidrios) y se revisan las instalaciones de climatización y agua caliente sanitaria. No confíe en ofertas que omitan la visita, ya que carecen de validez legal y pueden derivar en sanciones administrativas graves.
El parque de viviendas de Arándiga, con aproximadamente 466 unidades, presenta las características típicas de los núcleos rurales aragoneses con un fuerte componente histórico. La mayoría de las edificaciones son viviendas unifamiliares en el casco antiguo, construidas antes de la normativa térmica de 1979, lo que suele resultar en calificaciones energéticas bajas, predominantemente letras E, F o G.
Dada la zona climática D3, las viviendas sufren inviernos rigurosos. Las mejoras más efectivas para subir de letra en esta localidad incluyen el trasdosado de muros con aislamiento de lana de roca, la sustitución de ventanas antiguas por modelos con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos, y la actualización de calderas de gasoil o carbón por sistemas de aerotermia o biomasa. Una mejora de dos letras en la escala energética puede suponer un ahorro de hasta el 40% en las facturas de suministros.
El marco normativo que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, el cual amplió la obligatoriedad de los certificados a locales comerciales y edificios públicos de más de 250 m². En el ámbito autonómico, la gestión recae sobre el Registro de Certificación de Eficiencia Energética de Edificios de Aragón, dependiente de la Dirección General de Energía y Minas.
La tramitación del registro es obligatoria para que el documento tenga validez legal ante un notario o en un contrato de alquiler. Una vez registrado, se obtiene la etiqueta energética oficial que muestra el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de CO2. Este documento tiene una validez máxima de 10 años, excepto cuando la calificación es de clase G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la última actualización legislativa.
La Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas establece un régimen sancionador estricto para proteger a los consumidores. En Arándiga, no disponer del certificado energético al anunciar una vivienda en portales inmobiliarios como Idealista o Fotocasa se considera una infracción leve. Las multas se estructuran de la siguiente forma:
- Infracciones leves (300€ a 600€): Publicitar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética o no renovar el certificado caducado.
- Infracciones graves (601€ a 1.000€): Vender o alquilar un inmueble sin entregar el certificado oficial al comprador o arrendatario.
- Infracciones muy graves (1.001€ a 6.000€): Falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin serlo.
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Además del certificado energético Arándiga, los propietarios de edificios con más de 50 años de antigüedad pueden requerir el Informe de Evaluación de Edificios (IEE), que incluye la inspección técnica de la estructura. Aunque en Aragón la cédula de habitabilidad no es exigible para viviendas de segunda ocupación como en otras comunidades, el CEE sigue siendo el documento clave para cualquier transacción. Si dispone de un local comercial y desea cambiar su uso a vivienda, el certificado será el primer paso para demostrar que el inmueble cumple con los nuevos estándares de eficiencia exigidos por el Código Técnico de la Edificación.