La normativa vigente, concretamente el RD 390/2021, estipula que el certificado energético en Aranda de Duero debe ser realizado por técnicos competentes que posean la titulación habilitante. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos (aparejadores), ingenieros industriales o ingenieros técnicos. Es fundamental que el profesional esté colegiado y cuente con un seguro de responsabilidad civil vigente. En Aranda de Duero, nuestros técnicos conocen perfectamente la arquitectura local, desde los edificios del centro histórico hasta las promociones más recientes en las zonas de expansión. La inspección al inmueble es un requisito innegociable por ley; el técnico debe verificar personalmente elementos como el tipo de caldera, el grosor de los muros, la calidad de las ventanas y la orientación de la vivienda para garantizar que la calificación refleje la realidad energética del piso o casa.
Aranda de Duero cuenta con un parque inmobiliario diverso de 20.168 unidades. Una gran parte de los edificios residenciales del núcleo urbano fueron construidos entre las décadas de 1960 y 1980, antes de la entrada en vigor de normativas térmicas estrictas. Por ello, la calificación energética típica en Aranda suele oscilar entre las letras E y G. Al situarse en la zona climática D3, los inmuebles sufren una alta demanda de calefacción en invierno. Los edificios construidos a partir de 2007, bajo el Código Técnico de la Edificación (CTE), suelen alcanzar letras C o D. Para mejorar la nota energética en la zona, las intervenciones más efectivas incluyen el soplado de aislamiento en cámaras de aire, el cambio de ventanas por modelos con rotura de puente térmico y la sustitución de antiguas calderas de gasóleo por sistemas de aerotermia o calderas de condensación de alta eficiencia.
El marco normativo que regula la eficiencia energética en España es el Real Decreto 390/2021, pero la gestión de los registros es competencia autonómica. En nuestra región, el organismo encargado es el Registro de Certificaciones de Eficiencia Energética de Edificios de Castilla y León (CEREN), dependiente de la Dirección General de Energía y Minas. El registro es un trámite administrativo obligatorio para que el certificado tenga validez legal. Una vez registrado, el documento tiene una validez de 10 años, a menos que el inmueble obtenga una calificación G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que estos registros cumplan con los estándares europeos de descarbonización del parque edificado para el año 2050.
No disponer del certificado energético en Aranda de Duero al anunciar un inmueble para venta o alquiler puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las multas se dividen en tres grados: las leves (de 300 a 600€) por anunciar el inmueble sin mencionar la calificación; las graves (de 601 a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado válido; y las muy graves (de 1.001 a 6.000€) por falsear el resultado del documento. En una ciudad con un mercado de alquiler dinámico y una creciente oferta de viviendas para trabajadores industriales, los portales inmobiliarios y las notarías de Aranda de Duero son estrictos en la exigencia de la etiqueta energética para formalizar cualquier contrato, evitando así posibles nulidades contractuales o reclamaciones por parte de los arrendatarios.
Además del certificado de eficiencia energética, los propietarios en Aranda de Duero deben tener en cuenta otros requisitos legales según la edad del edificio. Para inmuebles con más de 40 años de antigüedad, es preceptiva la Inspección Técnica de Edificios (ITE), que en Castilla y León se integra a menudo en el Informe de Evaluación de los Edificios (IEE). Este último incluye no solo la seguridad estructural, sino también el propio certificado energético y un análisis de la accesibilidad. Realizar ambos trámites de forma coordinada permite al propietario tener una visión completa del estado de su vivienda y facilita el acceso a subvenciones para la rehabilitación energética de los fondos europeos Next Generation.