A Illa de Arousa cuenta con aproximadamente 2.733 unidades residenciales. El parque inmobiliario combina construcciones tradicionales de piedra con bloques de apartamentos levantados durante el auge turístico de los años 90 y principios de los 2000. Debido a que gran parte de estas viviendas se construyeron antes de la entrada en vigor del CTE de 2006, la calificación más frecuente oscila entre la E y la G. Sin embargo, en las unifamiliares rehabilitadas recientemente o en las promociones de obra nueva cerca de la zona portuaria, es posible alcanzar letras C o B. Para mejorar la eficiencia en esta zona de clima suave pero húmedo, las medidas más efectivas suelen ser el trasdosado de fachadas con aislamiento térmico y la sustitución de carpinterías por ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento.
En el ámbito autonómico, la gestión de los certificados de eficiencia energética corresponde al INEGA (Instituto Enerxético de Galicia). Este organismo es el encargado de supervisar el Registro de Certificados de Eficiencia Enerxética de Edificios de Galicia. La normativa estatal marco es el RD 390/2021, que establece la obligatoriedad de la etiqueta para cualquier transacción inmobiliaria y para edificios públicos. Una vez que el técnico registra el informe telemáticamente, el sistema genera la etiqueta energética oficial que debe incluirse en cualquier anuncio publicitario en portales inmobiliarios. El incumplimiento de este registro puede invalidar el contrato de compraventa o arrendamiento, además de las posibles multas de la administración.
La Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas establece sanciones claras por la ausencia del certificado. En A Illa de Arousa, las infracciones leves (como no mencionar la calificación en un anuncio de Idealista o Fotocasa) conllevan multas de entre 300€ y 600€. Las infracciones graves, como vender o alquilar sin entregar el certificado original al nuevo usuario, pueden alcanzar los 1.000€. En casos de falseamiento de datos, la sanción máxima llega a los 6.000€. Dado que A Illa de Arousa tiene un volumen significativo de alquileres vacacionales y de segunda residencia, la vigilancia administrativa sobre la eficiencia energética es constante para asegurar el cumplimiento de los estándares europeos de sostenibilidad.