Según lo establecido en el Real Decreto 390/2021, el certificado debe ser realizado exclusivamente por técnicos competentes. Esto incluye a arquitectos, aparejadores, ingenieros industriales e ingenieros técnicos, siempre que estén debidamente colegiados. Para una propiedad en Torrente de Cinca, lo ideal es contar con un técnico que conozca las particularidades constructivas de la comarca del Bajo Cinca. El profesional tiene la responsabilidad de realizar la inspección al inmueble, tomando medidas de los cerramientos, analizando los puentes térmicos y revisando las instalaciones de calefacción y agua caliente sanitaria. Su firma garantiza que los datos reflejados en la etiqueta energética son veraces y cumplen con los estándares de calidad exigidos por el Ministerio para la Transición Ecológica.
El parque de 472 viviendas en Torrente de Cinca presenta una tipología mixta, predominando las viviendas unifamiliares de construcción tradicional y algunos bloques de pisos de finales del siglo XX. Dada la antigüedad media de muchas construcciones, la calificación más frecuente suele situarse en las letras E o G. Las casas construidas antes de 1980 carecen habitualmente de aislamiento térmico en cámaras de aire, lo que penaliza la nota final. Sin embargo, inmuebles reformados recientemente con sustitución de ventanas por carpinterías de PVC con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos pueden alcanzar una letra D. Para mejorar la eficiencia en esta zona climática B3-C2, las recomendaciones técnicas más eficaces suelen ser el trasdosado de fachadas por el interior y la instalación de sistemas de climatización por aerotermia o biomasa, muy comunes en el entorno rural de Huesca.
En el territorio aragonés, el registro de los certificados de eficiencia energética depende del Departamento de Industria del Gobierno de Aragón. Es obligatorio registrar el certificado para que este tenga validez legal ante el notario o para su publicación en portales inmobiliarios. El proceso sigue las directrices del RD 390/2021, que amplió los supuestos de obligatoriedad, incluyendo ahora a edificios con una superficie útil total superior a 500 m² destinados a otros usos. La etiqueta entregada tras el registro tiene una vigencia de 10 años, excepto cuando la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Fuentes oficiales como el IDAE recuerdan que el vendedor es el responsable de costear este trámite y entregar una copia al comprador o arrendatario.
No disponer del certificado energético en Torrente de Cinca al anunciar una propiedad puede acarrear sanciones económicas considerables según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se clasifican en:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética o no renovar el certificado cuando caduque.
- Graves (601€ a 1.000€): Por vender o alquilar un inmueble sin entregar el certificado al comprador o inquilino.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin serlo.
Además de la multa, el contrato de compraventa o alquiler podría ser impugnado por el adquirente, generando un problema legal mayor para el propietario.