La normativa vigente establece que el certificado energético en Tardáguila debe ser suscrito por un técnico competente. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos debidamente colegiados. En nuestra red contamos con profesionales con más de 12 años de experiencia en la provincia de Salamanca, especializados en la arquitectura tradicional de la comarca y en las nuevas exigencias de eficiencia. El técnico tiene la obligación de realizar una inspección al inmueble presencial para tomar datos sobre la envolvente térmica (muros, ventanas, cubiertas) y las instalaciones de climatización y agua caliente sanitaria. No confíe en servicios que prometen el certificado sin desplazamiento, ya que carecen de validez legal y pueden derivar en sanciones administrativas graves.
Tardáguila cuenta con un parque residencial de unas 145 unidades, donde predominan las viviendas unifamiliares de tipología rural. Gran parte de estas construcciones son anteriores a la normativa térmica de 1979, lo que suele resultar en calificaciones energéticas situadas entre las letras E y G. Al encontrarse en la zona climática D3, los inmuebles sufren una alta demanda de calefacción en invierno. Para mejorar la letra en la etiqueta energética Tardáguila, las intervenciones más eficaces suelen ser el trasdosado de muros con aislamiento térmico y la sustitución de ventanas antiguas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos. En viviendas más recientes, construidas tras el Código Técnico de la Edificación de 2006, es posible alcanzar calificaciones D o C, e incluso superiores si cuentan con sistemas de aerotermia o biomasa.
La certificación en esta zona se rige por el marco estatal del RD 390/2021 y la gestión autonómica del Ente Público Regional de la Energía (EREN) de Castilla y León. El registro es obligatorio tanto para la venta como para el alquiler, y la etiqueta resultante debe incluirse en toda oferta, promoción o publicidad del inmueble. El documento tiene una validez máxima de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que estos informes cumplan con los estándares de calidad técnica. Una vez registrado, el propietario recibe un resguardo oficial y la etiqueta energética, que es el documento que resume el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de CO2.
El incumplimiento de la obligación de disponer del certificado energético en Tardáguila puede acarrear sanciones económicas considerables según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética.
- Graves (601€ a 1.000€): Por vender o alquilar sin entregar el certificado en vigor al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin serlo.
Además de la multa, el contrato de compraventa o arrendamiento podría ser impugnado por el receptor de la vivienda por falta de información esencial, lo que genera una inseguridad jurídica innecesaria para el propietario.