Soportújar presenta un parque inmobiliario singular, compuesto mayoritariamente por 222 unidades donde predominan las viviendas unifamiliares de arquitectura alpujarreña. Dado que gran parte del casco urbano mantiene estructuras tradicionales con muros de carga de gran espesor pero sin aislamiento térmico moderno, la calificación más frecuente se sitúa entre las letras E y G. Las viviendas construidas antes de 1980 carecen habitualmente de rotura de puente térmico en sus ventanas, lo que penaliza la nota final en esta zona climatica D3. Para mejorar la calificación, las intervenciones más efectivas suelen ser la sustitución de carpinterías por vidrios dobles bajo emisivos y la instalación de sistemas de biomasa, muy comunes en la zona, que pueden elevar la nota hasta una C o D.
El marco legal estatal lo define el RD 390/2021, pero la gestión administrativa depende de la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Industria, Energía y Minas. El registro oficial se realiza en el sistema PUEE (Portal de la Eficiencia Energética de Andalucía). Es imperativo que el certificado esté debidamente inscrito para que tenga validez legal; de lo contrario, el propietario se expone a sanciones. La etiqueta entregada tiene una validez de 10 años, excepto cuando la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica recalcan que este documento debe estar a disposición de los compradores o arrendatarios desde el momento en que el inmueble se anuncia en el mercado.
No disponer del certificado energético en Soportújar al vender o alquilar puede acarrear graves consecuencias económicas según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las multas se dividen en tres niveles: leves (300€ a 600€) por no exhibir la etiqueta en anuncios, graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o inquilino, y muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado o actuar sin ser técnico competente. Dado que Soportújar es un municipio con un creciente interés turístico, el control sobre los alquileres de corta y larga estancia se ha intensificado, haciendo indispensable contar con el CEE en vigor para evitar sanciones administrativas y posibles nulidades contractuales.