Según el marco normativo del RD 390/2021, solo los técnicos competentes pueden emitir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros colegiados. En el caso de Outes, contar con un técnico que conozca la construcción tradicional gallega es fundamental.
El proceso requiere obligatoriamente una inspección al inmueble presencial. Durante esta visita, el técnico colegiado toma medidas de las estancias, analiza la composición de los cerramientos (muros y fachadas), revisa el tipo de carpintería (ventanas) y evalúa las instalaciones de agua caliente sanitaria y calefacción. La profesionalidad del técnico garantiza que las recomendaciones de mejora sean realistas y orientadas a reducir la factura energética, algo vital en una zona de alta humedad y temperaturas frescas como es el litoral coruñés.
Outes cuenta con un parque de aproximadamente 3.974 viviendas, caracterizado por una mezcla de viviendas unifamiliares de piedra en núcleos rurales y bloques de pisos más modernos en el núcleo principal. Dado que una gran parte del parque fue construido antes de la normativa de eficiencia de 2007, la calificación más frecuente en la zona oscila entre las letras E y G.
Al estar en la zona climática C1, el factor que más penaliza la nota es la falta de aislamiento térmico en fachadas y cubiertas, así como el uso de calderas antiguas o termos eléctricos. Para mejorar la calificación hacia una letra D o C, las intervenciones más efectivas en Outes suelen ser la sustitución de ventanas por modelos con rotura de puente térmico y la instalación de sistemas de aerotermia o biomasa, que aprovechan mejor los recursos energéticos locales y reducen drásticamente las emisiones contaminantes.
Toda certificación energética en Outes debe cumplir con el Real Decreto 390/2021 y tramitarse ante el Instituto Enerxético de Galicia (INEGA), que es el órgano autonómico encargado de supervisar el registro de certificados. Este organismo depende de la Xunta de Galicia y es el responsable de emitir la etiqueta energética oficial tras validar el informe técnico.
El registro es un requisito indispensable; un certificado sin su correspondiente número de registro y etiqueta del INEGA carece de validez legal para contratos de compraventa o arrendamiento. Fuentes oficiales como el Ministerio para la Transición Ecológica y el IDAE subrayan que el propietario es el responsable final de que este trámite se realice correctamente. Una vez registrado, el certificado tiene una validez de 10 años, excepto si la calificación obtenida es una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años, obligando a una renovación más frecuente.
No disponer del certificado energético en Outes cuando se anuncia un inmueble puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en tres categorías:
- Leves (300€ a 600€): Publicar el anuncio de venta o alquiler en portales como Idealista o Fotocasa sin mencionar la calificación energética.
- Graves (601€ a 1.000€): Vender o alquilar el inmueble sin entregar el certificado en vigor al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Falsear el resultado del certificado o actuar como técnico sin tener la titulación requerida.
En municipios como Outes, donde el mercado de segunda mano es activo, las inspecciones administrativas han aumentado para garantizar que los consumidores tengan acceso a esta información antes de firmar cualquier contrato.