El parque de viviendas de Mora, compuesto por unas 5528 unidades, presenta una mezcla entre casas tradicionales de pueblo en el centro histórico y bloques de pisos más recientes. Las viviendas construidas antes de 1980 suelen obtener una calificación energética E o G debido a la ausencia de aislamiento en cámaras de aire. Por el contrario, los edificios residenciales levantados tras la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación en 2007 suelen situarse en niveles C o D. En una zona climática D3 como Mora, las mejoras más efectivas para subir de letra incluyen la instalación de trasdosados con lana de roca y la sustitución de ventanas antiguas por modelos con rotura de puente térmico y doble acristalamiento. Estas intervenciones pueden reducir la demanda energética hasta en un 40%.
El marco normativo nacional está definido por el Real Decreto 390/2021, pero la gestión administrativa recae en el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Castilla-La Mancha. Tras la visita técnica y la elaboración del informe, es obligatorio registrar el certificado para que tenga validez legal ante terceros. El órgano encargado supervisa que los datos introducidos coincidan con la realidad física del inmueble. La etiqueta entregada tiene una validez máxima de 10 años, excepto en aquellos casos donde la calificación sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica recalcan la importancia de este documento como herramienta de transparencia en el mercado inmobiliario de Toledo.
No disponer de un certificado energético vigente en Mora puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves, con multas que oscilan entre los 300 y los 6.000 euros. Por ejemplo, anunciar la venta o alquiler de un piso en portales inmobiliarios sin incluir la etiqueta energética se considera una infracción leve. La falta de entrega del certificado al comprador o el falseamiento de datos en el registro pueden derivar en multas mucho más elevadas. En Mora, con una actividad constante en el mercado de alquiler residencial, las inspecciones de consumo son cada vez más frecuentes para asegurar que los arrendatarios disponen de la información energética correcta antes de formalizar el contrato.