Según la normativa vigente, solo técnicos competentes con titulación habilitante pueden emitir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales e ingenieros técnicos debidamente colegiados. Para realizar el certificado energético Miguel Esteban, es imperativo que el profesional realice una inspección al inmueble física. Durante esta visita, el técnico toma medidas, comprueba el año de construcción (dato clave para determinar la transmitancia de los muros), analiza la carpintería exterior y revisa los sistemas de climatización y agua caliente sanitaria. Trabajar con técnicos locales de la provincia de Toledo garantiza un conocimiento profundo de la arquitectura típica de la zona, lo que se traduce en calificaciones más ajustadas a la realidad y recomendaciones de mejora mucho más efectivas y rentables para el propietario.
El parque de viviendas de Miguel Esteban, compuesto por unas 2959 unidades, presenta una tipología mixta donde predominan las viviendas unifamiliares de dos plantas y casas de pueblo tradicionales. Gran parte de estas construcciones son anteriores al Código Técnico de la Edificación de 2006, lo que sitúa la calificación energética media en la letra E. En el casco antiguo, es frecuente encontrar viviendas con muros de carga de gran espesor pero sin aislamiento térmico, lo que puede derivar en letras F o G si las calderas no han sido renovadas. Por el contrario, las promociones construidas a partir de 2007 suelen alcanzar niveles D o incluso C. Para mejorar la nota en esta zona climática D3, las intervenciones más eficaces suelen ser el trasdosado de fachadas con lana de roca y la sustitución de ventanas antiguas por modelos con rotura de puente térmico y doble acristalamiento bajo emisivo.
El marco legal que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, el cual amplió la obligatoriedad del certificado a inmuebles con más de 500 m² de uso público y a aquellos destinados a alquileres de corta duración. En el ámbito regional, el registro es gestionado por la Dirección General de Transición Energética de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Es este organismo el que custodia la base de datos de certificados y emite la etiqueta oficial. El propietario tiene la obligación de conservar el certificado durante sus 10 años de validez (excepto si la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años). La documentación debe estar siempre a disposición de las autoridades competentes y ser entregada íntegramente al comprador o mostrada al arrendatario al formalizar el contrato.
No disponer del certificado energético o no incluir la etiqueta en los anuncios de portales inmobiliarios como Idealista o Fotocasa puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones se dividen en tres niveles: las leves (300€ a 600€) por anunciar el inmueble sin mencionar la calificación; las graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado válido; y las muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado del informe. En una localidad como Miguel Esteban, donde el alquiler residencial es estable, la ausencia de este documento puede incluso invalidar un contrato de arrendamiento si el inquilino lo denuncia, además de impedir la solicitud de subvenciones para la rehabilitación energética que suelen requerir un certificado previo y uno posterior a las obras.