Según establece el RD 390/2021, solo los técnicos competentes que posean la titulación académica y profesional habilitante pueden emitir este documento. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos. En Lalín, es vital contar con profesionales colegiados que conozcan las particularidades constructivas de la comarca del Deza. El técnico responsable debe realizar obligatoriamente una inspección al inmueble para verificar aspectos críticos como el tipo de vidrio en ventanas, el aislamiento en fachadas y la eficiencia de los sistemas de calefacción, muy relevantes en la zona climática C1. La firma de un técnico colegiado garantiza que el documento tendrá validez legal de 10 años, excepto en calificaciones G, donde la validez se reduce a 5 años.
Lalín cuenta con un parque inmobiliario diverso de 13.016 unidades, donde conviven edificios residenciales modernos en el centro con viviendas unifamiliares de piedra y ladrillo en las parroquias periféricas. Gran parte de las construcciones en el casco urbano datan de las décadas de 1970 y 1990, lo que suele resultar en calificaciones energéticas situadas entre la E y la G. Esto se debe principalmente a la falta de rotura de puente térmico en carpinterías antiguas y a sistemas de calefacción por gasoil o electricidad de bajo rendimiento. Sin embargo, las rehabilitaciones recientes y las nuevas promociones están alcanzando niveles B o C gracias a la instalación de bombas de calor y SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior). En esta zona, mejorar el aislamiento de la cubierta puede suponer un ahorro de hasta el 30% en la factura energética anual.
El marco normativo nacional está definido por el Real Decreto 390/2021, pero la gestión operativa depende de la Xunta de Galicia a través del Instituto Enerxético de Galicia (INEGA). Este organismo es el encargado de supervisar el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Edificios. Es obligatorio que el certificado esté debidamente registrado para que la etiqueta tenga validez jurídica en contratos de compraventa o arrendamiento. Al finalizar el proceso, el propietario recibe un número de registro y el documento oficial que incluye la escala de letras de la A a la G. Fuentes oficiales como el Ministerio para la Transición Ecológica subrayan que el registro es el único paso que garantiza que la vivienda cumple con los estándares de sostenibilidad vigentes en la Unión Europea.
El incumplimiento de la normativa de certificación energética puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones se clasifican en leves, graves y muy graves. Por ejemplo, publicar un anuncio de alquiler en portales como Idealista o Fotocasa sin mostrar la calificación energética puede suponer una multa de entre 300€ y 600€. Vender una propiedad sin entregar el certificado original al comprador se considera una infracción grave, con multas que pueden alcanzar los 1.000€. En una localidad como Lalín, con un mercado de alquiler activo, las inspecciones de oficio son cada vez más frecuentes. Además de la multa, el contrato de arrendamiento podría ser impugnado por el inquilino al carecer de una información esencial sobre el consumo de la vivienda.
Además del certificado energético, los propietarios en Lalín con inmuebles de más de 50 años deben considerar la realización del Informe de Evaluación de Edificios (IEE), que en Galicia integra la Inspección Técnica de Edificios (ITE). Este trámite es complementario y garantiza la seguridad estructural del inmueble. Aprovechar la visita del técnico para el CEE y realizar mediciones para una posible Cédula de Habitabilidad (si fuera necesaria para suministros) o un plano detallado de la vivienda suele reducir los costes globales de gestión documental para el propietario.