El parque inmobiliario de La Cerollera, compuesto por unas 96 unidades, presenta características típicas de los núcleos rurales de Aragón. Predominan las viviendas unifamiliares de muros gruesos de piedra y construcciones anteriores a 1980, lo que suele derivar en calificaciones energéticas situadas entre las letras E y G. Al estar en la zona climática B3-C2, las pérdidas de calor por techos no aislados son el principal factor de ineficiencia. Para mejorar la letra y alcanzar una D o C, las intervenciones más efectivas suelen ser el trasdosado interior de muros, el cambio de ventanas por modelos con rotura de puente térmico y la sustitución de antiguas calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy comunes en la zona.
El marco legal principal es el Real Decreto 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos. En nuestra comunidad, el organismo encargado es el Registro de Certificación Energética de Edificios de Aragón, dependiente de la Dirección General de Energía y Minas. Es obligatorio que el certificado esté debidamente registrado para que la etiqueta tenga validez legal ante notario. La administración aragonesa exige el pago de una tasa administrativa que actualmente ronda los 22,53 euros para viviendas individuales. El incumplimiento de este registro puede invalidar el contrato de arrendamiento o paralizar una firma notarial.
La Ley 8/2013 establece un régimen sancionador estricto para proteger a los consumidores. No disponer del certificado energético en La Cerollera al anunciar un inmueble en venta o alquiler puede acarrear multas de entre 300€ y 6.000€. Las infracciones leves (300€-600€) incluyen publicitar el inmueble sin mencionar la calificación. Las graves (601€-1.000€) se dan al no entregar el certificado al comprador o inquilino. Por último, las muy graves (hasta 6.000€) implican falsear el resultado del documento. Dado que el coste del certificado es reducido, no merece la pena arriesgarse a sanciones administrativas que superan con creces el precio del trámite.
Al solicitar su certificación energética, muchos propietarios en La Cerollera aprovechan para gestionar otros documentos necesarios. Aunque en Aragón no se exige cédula de habitabilidad como en otras comunidades, sí es frecuente la necesidad de una Inspección Técnica de Edificios (ITE) para inmuebles de cierta antigüedad o el Informe de Evaluación del Edificio (IEE) si se desean solicitar ayudas a la rehabilitación energética de los fondos Next Generation. Coordinar estos trámites con el mismo técnico permite ahorrar costes de desplazamiento y unificar la toma de datos del inmueble.