La elaboración del certificado energético en Galinduste debe ser realizada exclusivamente por técnicos competentes según lo estipulado en el RD 390/2021. Estos profesionales son arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales o ingenieros técnicos, todos ellos debidamente colegiados. La elección de un técnico con experiencia en la provincia de Salamanca es vital, ya que conocerá de primera mano los materiales constructivos típicos de la zona y las soluciones de climatización más comunes en el núcleo rural de Galinduste. El técnico tiene la responsabilidad legal de realizar la inspección al inmueble de forma presencial para verificar datos como el espesor de los muros, el tipo de carpintería exterior y la eficiencia de la caldera o sistema de calefacción existente.
El parque de viviendas de Galinduste, compuesto por aproximadamente 467 unidades, presenta características propias de los núcleos rurales salmantinos. Gran parte de las construcciones son viviendas unifamiliares de tipología tradicional o edificios construidos entre 1960 y 1980. En estos casos, la calificación energética más frecuente suele situarse entre las letras E y G, debido principalmente a la falta de aislamiento térmico en fachadas y a ventanas de vidrio sencillo. Al estar en la zona climática D3, con inviernos fríos, las viviendas que han actualizado sus ventanas a sistemas de rotura de puente térmico y han instalado calderas de condensación o aerotermia pueden aspirar a una letra D o C. Las viviendas de obra nueva o rehabilitaciones integrales son las únicas que alcanzan habitualmente la excelencia con etiquetas A o B.
El marco normativo que regula la eficiencia energética en Galinduste es el Real Decreto 390/2021 a nivel estatal. En el ámbito autonómico, la gestión recae sobre el EREN (Ente Regional de la Energía de Castilla y León), dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda. Es obligatorio que el certificado esté inscrito en el registro oficial de la comunidad para que tenga validez legal. Este registro garantiza que el documento ha sido supervisado y que la etiqueta energética emitida es auténtica. La validez general del certificado es de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la normativa reduce su vigencia a 5 años, incentivando así la mejora de los inmuebles menos eficientes del parque inmobiliario salmantino.