La normativa vigente exige que el CEE Éjeme sea realizado por técnicos competentes con titulación académica habilitante. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales o ingenieros técnicos, todos ellos debidamente colegiados en sus respectivos colegios profesionales de Salamanca. Estos técnicos tienen la formación necesaria para analizar la envolvente térmica, las instalaciones de calefacción y la producción de agua caliente sanitaria. Es fundamental que el técnico realice una inspección al inmueble completa, tomando medidas de muros, ventanas y analizando los puentes térmicos, ya que los certificados emitidos sin visita son nulos y pueden acarrear sanciones graves tanto para el técnico como para el propietario.
Éjeme es un núcleo rural con un parque de 156 viviendas donde predominan las construcciones de tipo unifamiliar y casas tradicionales. Debido a la antigüedad de gran parte de estas edificaciones, muchas de ellas construidas antes de la llegada de la normativa térmica de 1979, la calificación energética típica suele situarse entre las letras E y G. Al estar en la zona climática D3, la demanda de calefacción en invierno es elevada. Para mejorar la etiqueta energética Éjeme y subir al menos un nivel (por ejemplo, de una F a una E), las recomendaciones técnicas más efectivas suelen ser el trasdosado de muros con aislante térmico, el cambio de ventanas simples por vidrios bajo emisivos y la sustitución de calderas antiguas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy comunes en entornos rurales.
El marco legal que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional. En el ámbito autonómico, la gestión recae sobre el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda. El registro es un paso indispensable: un certificado sin registrar no tiene validez legal para una notaría o un contrato de alquiler. Una vez el técnico sube el archivo .xml y el PDF firmado a la plataforma de la Junta de Castilla y León, se emite la etiqueta energética oficial, que tiene una validez de 10 años, a excepción de las viviendas con calificación G, cuya validez se reduce a 5 años según la última actualización normativa. Todas las fuentes oficiales, incluyendo el IDAE, recalcan la importancia de este documento para la transparencia del mercado inmobiliario.
No disponer del certificado energético en Éjeme al anunciar una vivienda puede conllevar sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en tres categorías: las leves (300€ a 600€) por anunciar el inmueble sin mencionar la calificación; las graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o arrendatario; y las muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsificar la información o emitir certificados sin visita técnica. En una localidad pequeña como Éjeme, el control suele intensificarse en los portales inmobiliarios online, donde la falta de la etiqueta puede bloquear la publicación del anuncio o generar denuncias ante los organismos de consumo.