El parque de viviendas de Castril, compuesto por unas 1541 unidades, presenta una dicotomía interesante. Por un lado, el casco histórico cuenta con edificaciones antiguas con muros de gran inercia térmica pero escaso aislamiento en cubiertas, lo que suele arrojar calificaciones entre la E y la G. Por otro lado, las viviendas de construcción más reciente o rehabilitadas bajo el Código Técnico de la Edificación suelen alcanzar letras C o D. Debido a su ubicación en la zona climática A3-B4, las mejoras que más impacto tienen en la letra final son el trasdosado de muros exteriores y la sustitución de ventanas antiguas por carpinterías con rotura de puente térmico. Lograr una mejor calificación no solo revaloriza la propiedad en el mercado inmobiliario granadino, sino que reduce el consumo energético anual en hasta un 40%.
El marco normativo principal es el Real Decreto 390/2021, que endureció las exigencias de certificación. En el ámbito autonómico, el registro oficial se gestiona a través del Registro Andaluz de Certificados de Eficiencia Energética, dependiente de la Consejería competente en materia de energía de la Junta de Andalucía. Este organismo es el encargado de emitir la etiqueta oficial que contiene el código de registro necesario para cualquier escritura pública ante notario. Es importante destacar que el certificado tiene una validez de 10 años, excepto si la calificación obtenida es una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Toda la tramitación se realiza conforme a las guías del IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica.