De acuerdo con el RD 390/2021, el certificado debe ser realizado obligatoriamente por un técnico competente: arquitectos, aparejadores o ingenieros colegiados. En el caso de Castildelgado, trabajamos con técnicos locales que conocen bien los sistemas constructivos tradicionales de Burgos, como los muros de carga de piedra o los forjados de madera. El técnico es el responsable legal de la veracidad de los datos. Durante la inspección al inmueble, el profesional verificará el aislamiento de las fachadas, el tipo de vidrios en las ventanas y, muy importante, los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria, que en esta zona suelen depender de calderas de gasoil, pellets o biomasa. Contratar a un técnico cualificado evita problemas legales y asegura que las recomendaciones de mejora sean realistas y rentables para el propietario.
Castildelgado cuenta con un parque inmobiliario compuesto por unas 47 unidades, donde predominan las viviendas unifamiliares de construcción tradicional y algunas rehabilitaciones recientes. Dada la antigüedad media del parque, que en gran parte es anterior a la normativa de 1979 (NBE-CT-79), la calificación energética más frecuente suele situarse entre las letras E, F y G. Esto se debe a la falta de aislamiento térmico en muros y a ventanas antiguas de vidrio sencillo. En la zona climática D1, las viviendas con calificación G pueden consumir hasta un 70% más de energía que una vivienda eficiente. Para mejorar esta nota en Castildelgado, las intervenciones más efectivas suelen ser el trasdosado interior de muros con lana de roca y la sustitución de calderas antiguas por sistemas de aerotermia o calderas de condensación, lo que podría elevar la calificación a una letra C o D, aumentando el valor de mercado del inmueble.
La normativa que regula el CEE Castildelgado emana del marco estatal del Real Decreto 390/2021, pero su gestión práctica depende del Registro de Certificaciones de Eficiencia Energética de Edificios de Castilla y León, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda. Es obligatorio que el certificado esté registrado para que tenga validez legal ante terceros. La administración autonómica realiza inspecciones aleatorias para verificar la calidad de los informes presentados. Una vez registrado, se obtiene la etiqueta energética oficial, que tiene una validez de 10 años, salvo que la calificación sea G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica recalcan que este documento debe estar a disposición de los posibles compradores o arrendatarios desde el momento en que el inmueble se pone en el mercado.
No disponer del certificado energético vigente en Castildelgado conlleva riesgos económicos significativos. Según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas, las infracciones pueden ser leves, graves o muy graves. Una infracción leve, como anunciar la venta o alquiler de una de las 47 viviendas de la localidad sin mencionar la calificación energética, puede suponer una multa de entre 300€ y 600€. Las infracciones graves, como vender un inmueble sin entregar el certificado al comprador, pueden alcanzar los 1.000€. Además del riesgo de sanción administrativa, la ausencia del certificado puede ser motivo de rescisión del contrato de alquiler o de impugnación de la compraventa por parte del adquirente, alegando vicios ocultos o falta de información esencial sobre el consumo energético del edificio.