Burgohondo cuenta con un parque de unas 1795 viviendas, donde predominan las viviendas unifamiliares de segunda residencia y construcciones tradicionales de piedra y adobe en el casco antiguo. Debido a la altitud de 852 metros y la zona climática D3, las viviendas construidas antes de 1980 suelen obtener una calificación energética E, F o G. Esto se debe principalmente a la falta de rotura de puente térmico en las ventanas y la ausencia de aislamiento en cámaras de aire. Por el contrario, las promociones posteriores a 2007 (bajo el CTE) suelen alcanzar letras C o D. Para mejorar la letra en Burgohondo, las acciones más eficaces suelen ser la sustitución de ventanas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos, o la actualización de calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy comunes en la zona.
El marco legal principal es el RD 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a locales comerciales y edificios de uso público. En nuestra comunidad, el órgano encargado de la gestión es el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN), que gestiona el registro oficial (ERNCYL). Es obligatorio registrar el certificado para que tenga validez legal frente a terceros. Una vez registrado, el certificado tiene una validez de 10 años, a menos que la calificación obtenida sea una 'G', en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la normativa actual. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que estos registros cumplan con los estándares europeos de descarbonización del parque edificatorio.
Vender o alquilar una vivienda en Burgohondo sin disponer del certificado energético vigente puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones leves (como anunciar el inmueble sin mencionar la calificación) conllevan multas de 300€ a 600€. Las infracciones graves o muy graves, como falsear el resultado o vender sin entregar el documento al comprador, pueden alcanzar los 6.000€. Además de la multa, el contrato de arrendamiento podría ser anulado por el inquilino alegando falta de información. En un mercado con creciente peso del alquiler vacacional y rural, la supervisión de portales inmobiliarios es constante, por lo que es esencial contar con la etiqueta energética antes de publicar cualquier anuncio.