La normativa vigente establece que el certificado de eficiencia energética Blascomillán debe ser suscrito por un técnico competente. Este perfil corresponde a profesionales con titulación en arquitectura, arquitectura técnica, ingeniería o ingeniería técnica, debidamente colegiados. En el contexto de Ávila, contar con un técnico que conozca la arquitectura tradicional de la zona de la Moraña es una ventaja, ya que sabrá valorar correctamente los muros de carga y las soluciones constructivas locales. El técnico es el responsable de realizar la inspección al inmueble, donde tomará datos de la envolvente térmica (muros, ventanas, suelos) y de las instalaciones (calderas, termos, climatización). No olvide que la presencia física del técnico es obligatoria por ley; cualquier certificado emitido sin visita es nulo y puede acarrear sanciones graves tanto para el profesional como para el propietario.
El parque inmobiliario de Blascomillán, compuesto por unas 196 unidades, refleja la realidad de muchos núcleos rurales de Castilla y León. La mayoría de las construcciones son viviendas unifamiliares, muchas de ellas edificadas antes de la entrada en vigor de la normativa de aislamiento de 1979 (NBE-CT-79). Por ello, es habitual encontrar calificaciones energéticas situadas en las letras E, F o G. Estas viviendas suelen presentar pérdidas de calor a través de cubiertas no aisladas o carpinterías metálicas sencillas. Sin embargo, aquellas propiedades que han acometido reformas recientes, como el cambio a calderas de pellets o la instalación de ventanas con rotura de puente térmico y doble acristalamiento, pueden alcanzar una letra D o incluso C. En la zona climática D3, las mejoras más efectivas para subir de letra suelen ser el trasdosado de muros exteriores y la actualización de los sistemas de calefacción por equipos de condensación o aerotermia.
El marco normativo que regula la certificación en Blascomillán es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, complementado por las directrices de la Junta de Castilla y León. El organismo encargado de gestionar estos expedientes es el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (ERREN), que gestiona el registro CEREN. Tras la inspección al inmueble y la firma del informe, el técnico procede al registro telemático y al pago de la tasa correspondiente de 29,10€. Una vez tramitado, se obtiene la etiqueta energética oficial, que debe figurar en cualquier anuncio publicitario de venta o alquiler en portales inmobiliarios. Este documento tiene una validez de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años debido a la baja eficiencia del inmueble, incentivando así su rehabilitación energética.
La ausencia del certificado energético en Blascomillán durante la comercialización de una vivienda puede acarrear consecuencias económicas severas bajo la Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas. Las infracciones se categorizan en tres niveles:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler sin mencionar la calificación energética o no renovar un certificado caducado.
- Graves (601€ a 1.000€): Por vender o alquilar un inmueble sin entregar el certificado en vigor al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin cumplir los requisitos.
En una localidad pequeña, la vigilancia suele incrementarse en los contratos de alquiler de larga duración o ventas gestionadas a través de inmobiliarias de la provincia de Ávila, donde la etiqueta es un documento obligatorio para formalizar el contrato en el registro de la propiedad.