De acuerdo con la normativa vigente, solo pueden emitir el certificado de eficiencia energética en Rubí de Bracamonte aquellos profesionales que posean la titulación académica y profesional habilitante. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros (tanto industriales como de otras ramas técnicas). Todos nuestros técnicos están debidamente colegiados y cuentan con un seguro de responsabilidad civil vigente. La labor del técnico no se limita a poner una letra; su función es realizar una inspección al inmueble detallada para verificar la envolvente térmica y la eficiencia de las calderas o sistemas de climatización, proponiendo además mejoras reales para reducir el consumo de energía en al menos un 10-30%.
El parque de viviendas en Rubí de Bracamonte, compuesto por unas 158 unidades, es mayoritariamente de tipología unifamiliar rural y construcciones tradicionales de adobe o ladrillo macizo. Debido a que gran parte de estas edificaciones son anteriores al Código Técnico de la Edificación de 2006, la calificación energética típica oscila entre la E y la G. Estas viviendas suelen presentar puentes térmicos en fachadas y carpinterías de aluminio sencillo o madera sin rotura de puente térmico. Para mejorar la letra en esta zona climática D3, las recomendaciones más efectivas suelen ser el insuflado de aislamiento en cámaras de aire, la sustitución de ventanas por doble acristalamiento con tratamiento bajo emisivo y la actualización de calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy eficientes en entornos rurales.
El marco normativo principal es el Real Decreto 390/2021, que amplió la obligatoriedad del certificado a más supuestos, como alquileres vacacionales o edificios de más de 500 m². En el ámbito autonómico, la gestión recae sobre el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN). El proceso de registro es telemático y requiere la firma digital del técnico competente. Una vez registrado, el propietario recibe la Etiqueta Energética oficial, que incluye el número de registro y la validez del documento. Es vital conservar este número, ya que será exigido por los portales inmobiliarios y por el notario en el momento de la escritura de compraventa o la formalización del contrato de arrendamiento.
No disponer del certificado energético vigente en Rubí de Bracamonte puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se clasifican en:
- Leves (300€ a 600€): Por anunciar la venta o alquiler de una vivienda sin mencionar la calificación energética o no renovar un certificado caducado.
- Graves (601€ a 1.000€): Por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o arrendatario.
- Muy graves (1.001€ a 6.000€): Por falsear la información del certificado o actuar como técnico certificador sin serlo.
Además de la multa, el contrato de compraventa o alquiler podría ser impugnado por el receptor de la vivienda por falta de información veraz sobre los gastos energéticos del inmueble.
Al realizar el certificado energético, muchos propietarios en Rubí de Bracamonte aprovechan para tramitar el Informe de Evaluación de los Edificios (IEE) o la Inspección Técnica de Edificios (ITE), especialmente si la construcción tiene más de 40 años. Aunque Castilla y León no exige cédula de habitabilidad como tal (se sustituye por la licencia de primera ocupación), disponer de un estudio energético detallado es el primer paso para solicitar las ayudas de los Fondos Next Generation para la rehabilitación energética, que pueden cubrir hasta el 80% de la inversión en mejora de fachadas y cubiertas en municipios rurales.