La normativa vigente establece que solo técnicos competentes con titulación habilitante pueden emitir este documento. En Ribeira de Piquín, contamos con una red de arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros colegiados que conocen profundamente la arquitectura tradicional de la comarca de Meira. Cada técnico tiene la obligación de realizar una inspección al inmueble para tomar datos reales sobre muros, ventanas, sistemas de climatización y producción de agua caliente sanitaria. La elección de un técnico local no solo facilita la logística, sino que asegura un conocimiento preciso de las soluciones constructivas típicas de la provincia de Lugo, lo que redunda en una calificación más ajustada a la realidad del edificio.
El parque de viviendas de Ribeira de Piquín, compuesto por unas 465 unidades, presenta una tipología predominantemente de vivienda unifamiliar aislada en entorno rural. Gran parte de estas construcciones son anteriores a la aplicación del Código Técnico de la Edificación (CTE) de 2007, lo que se traduce habitualmente en calificaciones energéticas situadas entre las letras E, F y G. Las casas de piedra tradicionales, aunque poseen inercia térmica, suelen carecer de aislamiento en cámaras y cubiertas, y utilizan sistemas de calefacción basados en biomasa o gasóleo. Para mejorar la letra en la etiqueta, las intervenciones más efectivas en la zona climática C1 incluyen el trasdosado de muros con aislante, el cambio de carpinterías por ventanas con rotura de puente térmico y la instalación de sistemas de aerotermia, que pueden elevar la calificación hasta una letra C o B en inmuebles rehabilitados.
Toda certificación energética en el ámbito de Ribeira de Piquín debe seguir las directrices del Real Decreto 390/2021 a nivel estatal y la normativa específica de la Xunta de Galicia. El órgano encargado de la gestión es el Inega (Instituto Enerxético de Galicia). Es obligatorio que el certificado esté debidamente inscrito en el Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Edificios de Galicia para que tenga validez legal ante una compraventa o contrato de arrendamiento. Una vez registrado, se emite la etiqueta energética oficial, que tiene una validez máxima de 10 años, excepto cuando la calificación es una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Las fuentes oficiales como el IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica supervisan que estos registros cumplan con los estándares europeos de descarbonización del parque inmobiliario.
No disponer del certificado energético vigente en Ribeira de Piquín al anunciar una propiedad puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones leves, como no mencionar la calificación en el anuncio de Idealista o Fotocasa, conllevan multas de entre 300 y 600 euros. Las infracciones graves, como vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o inquilino, pueden alcanzar los 1.000 euros. En casos de falseamiento de datos, las multas ascienden hasta los 6.000 euros. Dado que Ribeira de Piquín atrae interés por turismo rural y segundas residencias, el control administrativo sobre la veracidad de las etiquetas energéticas es cada vez más estricto para proteger los derechos de los consumidores.