El parque inmobiliario de La Vid de Ojeda, compuesto por unas 74 unidades, es eminentemente rural y de tipología unifamiliar. Gran parte de estas construcciones son anteriores a la normativa de aislamiento de 1979, lo que suele resultar en calificaciones energéticas situadas entre la E y la G. La zona climática D1 implica inviernos fríos que penalizan los consumos en calefacción si no se cuenta con sistemas eficientes. Para mejorar la letra en esta zona, las intervenciones más efectivas suelen ser el trasdosado de fachadas con aislamiento térmico y la sustitución de ventanas antiguas por carpinterías con rotura de puente térmico y doble acristalamiento. En viviendas rehabilitadas recientemente o de nueva planta, es posible alcanzar calificaciones C o B, lo que aumenta significativamente el valor de mercado del inmueble.
El incumplimiento de la obligación de disponer del certificado puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las multas se dividen en tres categorías: leves (300€ a 600€) por no exhibir la etiqueta en anuncios inmobiliarios; graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado válido; y muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear la información del documento. En una localidad como La Vid de Ojeda, donde el mercado de segunda mano es relevante, el control administrativo se ha intensificado. Además de la multa, la ausencia del CEE puede provocar la nulidad del contrato de arrendamiento o la paralización de la firma en notaría durante una compraventa.