La normativa estatal establecida en el RD 390/2021 dictamina que solo técnicos competentes con titulación habilitante pueden suscribir un certificado de eficiencia energética Escalonilla. Esto incluye principalmente a arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales e ingenieros de edificación debidamente colegiados. Es vital que el técnico posea un seguro de responsabilidad civil vigente y conocimientos específicos sobre la normativa de Castilla-La Mancha. Un técnico cualificado no solo emite un documento legal, sino que actúa como asesor energético, identificando los puntos críticos de pérdida de calor en la vivienda y proponiendo mejoras que pueden revalorizar el inmueble en el mercado de Toledo.
Escalonilla cuenta con un parque residencial de aproximadamente 1.012 unidades, donde predominan las viviendas unifamiliares de construcción tradicional y bloques de baja densidad. Gran parte de la edificación se llevó a cabo entre 1970 y el año 2000, antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación (CTE) más exigente. Por ello, la calificación energética más frecuente en la zona oscila entre las letras E y G. Al situarse en la zona climática D3, los inviernos en la meseta toledana requieren un aislamiento térmico eficiente que muchas construcciones antiguas no poseen. Las viviendas rehabilitadas o de reciente construcción (post-2007) suelen alcanzar letras C o D, mientras que para llegar a una B o A es necesario contar con sistemas de aerotermia, placas solares o un aislamiento tipo SATE en fachadas.
El marco normativo que regula el certificado energético Escalonilla emana del Real Decreto 390/2021 a nivel nacional y se aplica localmente a través del Registro de Certificados de Eficiencia Energética de Castilla-La Mancha, dependiente de la Dirección General de Transición Energética. Es obligatorio que el certificado esté registrado para que tenga validez legal; de lo contrario, no podrá ser utilizado ante notario ni para publicidad en portales inmobiliarios. Según las directrices del IDAE y el Ministerio para la Transición Ecológica, el registro debe ser telemático y requiere la firma electrónica del técnico. Una vez validado, se obtiene la etiqueta energética oficial, que debe incluir el número de registro y la fecha de caducidad, que generalmente es de 10 años, a menos que la calificación sea G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años.
No disponer del certificado energético en Escalonilla puede acarrear sanciones económicas considerables según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en tres niveles: leves (300€ a 600€) por anunciar un inmueble sin mencionar su calificación energética; graves (601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al destinatario; y muy graves (1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado del documento. Además de las multas, la ausencia del CEE puede paralizar una firma ante notario en el municipio o permitir que el inquilino rescinda el contrato de alquiler alegando incumplimiento de los requisitos legales de información al consumidor.
Para los propietarios en Escalonilla, además del certificado de eficiencia energética, existen otros trámites que pueden ser necesarios según la antigüedad de la edificación. Si su vivienda se encuentra en un edificio de más de 50 años, es probable que deba realizar la Inspección Técnica de Edificios (ITE) o el Informe de Evaluación del Edificio (IEE). Estos documentos son complementarios y, en muchos casos, la visita del técnico puede aprovecharse para recabar datos de ambos informes, optimizando costes. También es recomendable verificar la vigencia de la cédula de habitabilidad si el inmueble ha sufrido reformas estructurales recientes.