El Cuervo es un núcleo rural con un parque de 152 viviendas donde predominan las construcciones unifamiliares de piedra o ladrillo. Dado que gran parte de estas edificaciones son anteriores al CTE de 2007 e incluso a la NBE-CT 79, la calificación más frecuente oscila entre las letras E y G. Esto se debe a la falta de aislamiento en cámaras de aire y al uso de sistemas de calefacción por combustión antiguos. Sin embargo, para mejorar la etiqueta energética El Cuervo, las intervenciones más rentables suelen ser el trasdosado interior de muros y la sustitución de ventanas por carpinterías con rotura de puente térmico y vidrios bajo emisivos. Una vivienda que pase de una G a una D en esta zona climática D3 puede reducir su factura de calefacción en más de un 40% anual.
El marco legal que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, complementado por las directrices del Gobierno de Aragón. El órgano competente es la Dirección General de Energía y Minas, que gestiona el Registro de Certificación de Eficiencia Energética de Edificios de Aragón. Es obligatorio que el certificado esté registrado para que tenga validez legal; un documento sin el número de registro autonómico no sirve para vender ni alquilar. Tras el trámite, el propietario recibe la etiqueta energética oficial, que incluye el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de CO2. Este documento tiene una validez máxima de 10 años, salvo que la calificación sea G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años según la última actualización normativa.
No disponer del certificado energético en El Cuervo cuando se publicita una vivienda puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones leves, como no incluir la etiqueta en el anuncio de alquiler, conllevan multas de 300€ a 600€. Las infracciones graves, como vender una propiedad sin entregar el certificado al comprador, pueden alcanzar los 1.000€. En un municipio pequeño como El Cuervo, aunque el control administrativo parezca menor, los notarios bloquean sistemáticamente las firmas de escrituras si no se aporta el código de registro del CEE. Además, el comprador podría impugnar el contrato de compraventa por falta de información esencial sobre la eficiencia del inmueble.