El parque de viviendas de Cebolla, compuesto por unas 1.968 unidades, presenta una tipología mixta entre casas de pueblo tradicionales y viviendas unifamiliares de construcción más reciente. Debido a que una gran parte del tejido urbano fue construido antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación de 2006, la calificación más frecuente en la zona oscila entre la E y la G. Los inmuebles en Cebolla suelen sufrir pérdidas energéticas por puentes térmicos en ventanas antiguas y falta de aislamiento en muros de carga. Para viviendas construidas entre 1980 y 2007, es habitual obtener una letra E o D. En el caso de rehabilitaciones recientes o obra nueva, se pueden alcanzar niveles B o A mediante el uso de aerotermia y trasdosados de lana de roca. Mejorar la eficiencia en esta zona climática D3 no solo aumenta el valor de venta, sino que reduce drásticamente las facturas de calefacción en invierno.
La normativa que regula el certificado energético en Cebolla emana del marco estatal RD 390/2021, pero su gestión práctica depende de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El órgano encargado es la Dirección General de Transición Energética. Es obligatorio que todo certificado sea registrado telemáticamente para que tenga validez legal ante terceros. La tasa administrativa actual para una vivienda residencial es de 16,58 euros. Una vez registrado, se genera la etiqueta energética oficial, que incluye el número de registro y la fecha de caducidad. Este documento es el que solicitan los portales inmobiliarios para publicar anuncios y los notarios para formalizar escrituras de compraventa. La transparencia en este proceso es vital para evitar problemas jurídicos durante la transmisión del inmueble.
No disponer del certificado energético en Cebolla al anunciar una vivienda puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013 de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas. Las infracciones se dividen en tres niveles: las leves (de 300 a 600 €) por publicitar sin mencionar la calificación; las graves (de 601 a 1.000 €) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o arrendatario; y las muy graves (de 1.001 a 6.000 €) por falsear el resultado del certificado. En una localidad como Cebolla, donde el mercado de alquiler residencial es activo, la ausencia de este documento es fácilmente detectable por los servicios de inspección. Además, el contrato de arrendamiento podría ser impugnado por el inquilino si no se le hace entrega de una copia válida del CEE en el momento de la firma.