El parque de viviendas de Cacabelos, que suma aproximadamente 3.255 unidades, presenta una mezcla entre el casco histórico tradicional y expansiones residenciales de finales del siglo XX. La calificación energética más frecuente en las construcciones anteriores a 1980 suele oscilar entre las letras E y G, debido a la ausencia de aislamiento térmico en cámaras de aire y ventanas de vidrio sencillo. Por el contrario, las promociones posteriores al Código Técnico de la Edificación de 2007 suelen alcanzar niveles D o C. Para mejorar la nota en esta zona climática C1, las intervenciones más efectivas suelen ser el trasdosado de fachadas con lana de roca y la sustitución de calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, muy eficientes en el clima de El Bierzo.
Toda certificación en Cacabelos debe cumplir con el Real Decreto 390/2021. En nuestra comunidad, el organismo encargado de la gestión es el Ente Regional de la Energía de Castilla y León (EREN). El registro es obligatorio y debe realizarse en el portal telemático habilitado por la Junta. Una vez registrado, el propietario recibe la Etiqueta Energética, que muestra el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de dióxido de carbono. Según fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica, este registro es público y permite a la administración supervisar que las viviendas en venta o alquiler cumplen con los estándares mínimos de eficiencia. La validez del certificado es de 10 años, salvo que la calificación obtenida sea una G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años.
La Ley 8/2013 establece un régimen sancionador para quienes publiciten, vendan o alquilen sin el certificado en vigor. Las multas leves comienzan en los 300€ (por ejemplo, por no incluir la etiqueta en un anuncio de Idealista o Fotocasa) y pueden alcanzar los 6.000€ en casos muy graves de falsedad documental. En un mercado como el de Cacabelos, con una actividad relevante en el sector del alquiler residencial y vacacional ligado al Camino de Santiago, las inspecciones han aumentado. Además de la multa económica, la ausencia del CEE puede permitir que el comprador o inquilino rescinda el contrato o exija una indemnización por daños y perjuicios al no haber sido informado correctamente sobre la eficiencia del inmueble.