La normativa vigente exige que el certificado sea realizado por un técnico competente que posea una titulación académica y profesional habilitante para la redacción de proyectos de edificación o sus instalaciones térmicas. En Bretocino, este perfil suele corresponder a arquitectos, arquitectos técnicos o ingenieros industriales colegiados. Es fundamental que el profesional realice una inspección al inmueble presencial, ya que debe verificar personalmente datos críticos como el espesor de los muros, el tipo de vidrio de las ventanas y la eficiencia de los sistemas de calefacción por caldera o biomasa, muy comunes en la zona de Zamora. Trabajar con técnicos locales asegura un conocimiento profundo de la arquitectura tradicional de Tierra del Pan y los materiales constructivos predominantes.
Bretocino cuenta con un parque de unas 215 viviendas, donde predominan las construcciones unifamiliares de tipología rural. Gran parte de estas edificaciones fueron levantadas antes de la primera normativa térmica de 1979, lo que suele resultar en calificaciones energéticas bajas, predominantemente letras E, F o G. Estas viviendas suelen presentar muros de piedra o adobe sin aislamiento térmico y ventanas de madera con vidrio sencillo. Para mejorar la letra en esta zona climática D3, las acciones más efectivas suelen ser la instalación de trasdosados con aislante de lana de roca o poliestireno, y la sustitución de antiguas calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o calderas de pellets, que aprovechan mejor los recursos locales y elevan la calificación hacia niveles C o D.
El marco legal que regula este trámite es el Real Decreto 390/2021 a nivel nacional, complementado por la normativa específica de la Junta de Castilla y León. El organismo encargado de gestionar estos expedientes es el Registro de Certificaciones de Eficiencia Energética de Edificios de Castilla y León (ERYCE), dependiente del Ente Regional de la Energía (EREN). Una vez finalizado el registro, el propietario recibe la etiqueta energética oficial, que tiene una validez máxima de 10 años, excepto si la calificación es una letra G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Es obligatorio incluir esta etiqueta en cualquier anuncio publicitario de venta o alquiler en portales inmobiliarios.
No disponer del certificado energético en Bretocino durante una transacción inmobiliaria puede acarrear sanciones económicas graves según la Ley 8/2013. Las multas se dividen en tres niveles: las leves (de 300€ a 600€) por anunciar un inmueble sin mencionar su calificación; las graves (de 601€ a 1.000€) por vender o alquilar sin entregar el certificado al comprador o arrendatario; y las muy graves (de 1.001€ a 6.000€) por falsear el resultado del documento. Además de la multa pecuniaria, el contrato de compraventa o alquiler podría ser impugnado por el adquirente, y el notario bloqueará la firma de las escrituras si no se presenta el documento de registro oficial vigente.