De acuerdo con el Real Decreto 390/2021, solo los técnicos competentes con titulación habilitante pueden suscribir certificados de eficiencia energética. Esto incluye a arquitectos, arquitectos técnicos, aparejadores e ingenieros de diversas especialidades. En Bea, es crucial que el técnico esté colegiado y cuente con un seguro de responsabilidad civil vigente. La labor del profesional no se limita a tomar medidas; debe analizar la composición de los muros, la calidad de las ventanas y el rendimiento de las calderas o sistemas de climatización. La inspección al inmueble es un paso físico ineludible para validar la veracidad de los datos que posteriormente se cruzarán con el Catastro para la emisión de la etiqueta definitiva en Teruel.
El parque de viviendas de Bea, compuesto por 49 unidades registradas, refleja la arquitectura tradicional de la comarca del Jiloca. Al ser un núcleo rural con una población de 30 habitantes, predominan las construcciones unifamiliares de piedra o ladrillo antiguo. La calificación energética más habitual en estas propiedades suele oscilar entre las letras E y G, debido a la ausencia de aislamientos térmicos modernos en cámaras de aire y al uso de carpinterías metálicas sencillas. Para mejorar esta calificación y reducir la factura energética en una zona de clima D3 (inviernos fríos), las recomendaciones técnicas suelen centrarse en la instalación de trasdosados con lana de roca y la sustitución de calderas de gasoil por sistemas de aerotermia o biomasa, lo que podría elevar la nota hasta una C o D en viviendas rehabilitadas.
El marco normativo que regula la eficiencia energética en Bea es el RD 390/2021 a nivel nacional, complementado por las directrices de la Dirección General de Energía y Minas del Gobierno de Aragón. El Registro de Certificación de Eficiencia Energética de Edificios de Aragón es el organismo encargado de custodiar y validar todos los certificados emitidos en la comunidad. Tras realizar la inspección técnica, el profesional debe inscribir el documento de forma obligatoria para que el propietario obtenga la etiqueta energética oficial, que tiene una validez máxima de 10 años, excepto cuando la calificación es G, en cuyo caso la validez se reduce a 5 años. Este trámite es indispensable para que el contrato de compraventa o alquiler sea legal ante notaría.
No disponer del certificado energético vigente en Bea durante la promoción de una venta o alquiler puede acarrear sanciones económicas importantes según la Ley 8/2013. Las infracciones leves, como no incluir la calificación en los anuncios de portales inmobiliarios, conllevan multas de 300 a 600 euros. Las infracciones graves, como vender un inmueble sin entregar el certificado al comprador, pueden alcanzar los 1.000 euros. En casos muy graves, como la falsificación de la etiqueta, las multas llegan hasta los 6.000 euros. Además de la sanción económica, la ausencia del CEE puede permitir que el comprador o inquilino rescinda el contrato o exija una indemnización por daños y perjuicios al no haber sido informado correctamente sobre el gasto energético de la vivienda.